Negacionismo en vivo

11/Jun/2012

La Vanguardia, Márius Serra

Negacionismo en vivo

El Runrún

El horror de Hula es perfectamente descriptible en todas las lenguas que conozco, diga lo que diga Bashar el Asad
Artículos | 11/06/2012
Màrius Serra
Escritor y enigmista
El presidente sirio Bashar el Asad dice que condena la masacre de Hula. También dijo que sólo un monstruo la podría perpetrar. Teniendo en cuenta que la mayoría de indicios apuntan hacia él, la palabra que nos traducen del árabe como monstruo parece escogida con un grado especial de cinismo que constituye un equivalente letal de la falsa modestia. El Asad también dijo que ni la lengua árabe ni ninguna de las lenguas humanas son capaces de expresar el horror vivido por sus súbditos, presuntamente asesinados por las milicias que él mismo auspicia. Lo único que sé hacer en árabe es contar de uno a mil. Me lo aprendí de memoria el verano de 1992 en el trayecto de bus que separa Ammán de Damasco, cuando Bashar debía de estudiar oftalmología y su padre Hafiz gobernaba el país con mano de hierro. Practiqué lo empollado durante las semanas siguientes, regateando como un Messi desbocado por los bazares de Damasco, Alepo y Homs. No tengo, pues, ningún conocimiento no aritmético de árabe, pero leo en otros idiomas y les aseguro que el horror de Hula es perfectamente descriptible en todos los que conozco. Eso no quiere decir que el lenguaje verbal no tenga límites y que exista un territorio que sólo cubra el silencio, pero lo indecible lo es sólo por imposición. Me remito a la extensísima literatura que han generado las masacres del siglo pasado, del holocausto al genocidio armenio, pasando por muchos hechos de sangre de una crueldad similar al de Hula que padecieron nuestros padres y abuelos a poca distancia de donde ahora estén leyendo este runrún. Verbalizar el horror a través de la escritura implica preservar la memoria y, a la vez, establecer un terreno desde donde combatirlo. Cuando alguien dice que no hay palabras para explicar algo, más que admitir los evidentes límites del lenguaje, nos está diciendo que no lo va a explicar.
De aquí nace el negacionismo en sus múltiples modalidades, que muchas veces incluyen la falsificación documental, la invención de enemigos (exteriores o interiores), la atribución de la versión oficial a otras fuentes que en realidad difieren sustancialmente de ésta o la traducción intencionadamente errónea de textos a otras lenguas. Todas estas circunstancias se han dado en los casos más flagrantes de negacionismo, como pueden ser el del holocausto judío que alienta el discurso mortífero de los grupos neonazis que prosperan en las democracias europeas o bien el negacionismo turco del genocidio armenio. Todo eso pasa ahora mismo en Siria. El discurso de El Asad sobre la masacre de Hula es un caso de negacionismo en tiempo real, en riguroso directo.